Publicado enEdgar Allan Poe
El poder de las palabras
Oinos.-Perdona, Agathos, la flaqueza de un espíritu recién ornado con las alas de la inmortalidad. Agathos.-Nada has dicho, Oinos mío, por lo que debas pedir perdón. Ni siquiera aquí el conocimiento es cosa de intuición. La sabiduría sí, la sabiduría pídesela libremente a los ángeles, que te podrá ser concedida. Oinos.-Pero yo había soñado que en esta existencia sería sabedor de todas las cosas al mismo tiempo, y así al punto feliz por conocerlo todo. Agathos.-¡Ah, la felicidad no está en el conocimiento, sino en la adquisición del conocimiento! La bienaventuranza eterna reside en conocer más y más, pero…